Se acerca peligrosamente el final del primer mes del 2015 y las preguntas incómodas están en el aire: ¿Y los propósitos? ¿Qué tal van? ¿Duraron unos cuantos días? ¿Aún estoy trabajando en ellos con el mismo fervor?

¿Cuánto deseas lograr lo que te has propuesto para este año? Te diré qué tanto: Tanto como estés dispuesto a dar para obtenerlo. Entonces… ¿Ya calculaste las dimensiones de lo que deseas?

Hay un costo por cada cosa que deseamos obtener o cambiar. ¿Qué estas haciendo hoy para lograrlo? ¿Qué has hecho ya para estar un paso más cerca de lograrlo? Por pequeña que sea la acción cuenta, pero cuenta siempre y cuando se realice constantemente, esto se traduce en disciplina.

[callout]Hay un costo por cada cosa que deseamos obtener o cambiar. ¿Qué estas haciendo hoy para lograrlo?[/callout]

¿Y cómo me vuelvo disciplinado? A continuación expondré algunos puntos que pueden ayudarte:

Definir el objetivo. Es importante que lo plantees de manera clara, pues marcará de aquí en adelante tu rumbo. Probablemente tengas que tomar rutas alternativas durante el trayecto, pero si tu objetivo es claro será más difícil que te pierdas.

Elaborar un plan flexible y realista. Ya sabes a dónde quieres ir, ahora necesitas saber cómo. Dependiendo de la naturaleza del objetivo puedes dividir las actividades en etapas o periodos de tiempo (por día, semana, mes y/o año).

Necesita ser un plan que se ajuste a lo que puedes y estés dispuesto a hacer, ya que los planes estrictos acaban fácilmente abandonados.

Tolerancia a la frustración. Este es un aspecto realmente importante, de él depende en gran medida que te mantengas trabajando por lo que quieres. Existe un proverbio oriental que dice: «Si te caes 7 veces, levántate 8», el problema es que generalmente nos caemos un par y nos levantamos una.

[callout]»Si te caes 7 veces, levántate 8″[/callout]

En el camino vas a encontrar incontables dificultades que tendrás que afrontar, ¿estás listo para la batalla diaria entre lo cómodo y lo desafiante?

Dejar de lado las etiquetas personales. Si abandonas un proyecto diciendo: «Es que no soy muy disciplinado» más bien significa que hasta el momento no lo has sido, pues estás acostumbrado a dejar a medias las cosas en cuanto se ponen un poco difíciles.

Pero no desesperes, si te vuelves consciente de esto rechazando las etiquetas que te colocas a ti mismo, podrás liberarte poco a poco de las cadenas que te están deteniendo. El asunto es no abandonar incluso si tienes que comenzar de nuevo, una y otra vez, el tiempo que sea necesario hasta que te demuestres a ti mismo cuán grande es tu deseo de lograr lo que te has propuesto.

Entrenar a la mente. Muchas características personales que tal vez creías innatas pueden ser desarrolladas, pero como todo aprendizaje, requieren de práctica. Para promover la disciplina en nuestra vida recomiendo ampliamente la Meditación Budista, especialmente la Meditación Zen.

En otro post explicaré más ampliamente de qué se trata. Por lo pronto puedo decir a muy grandes rasgos que se trata de entrenar la atención. Así como un deportista ejercita su cuerpo, la mente también puede (y debe) ser entrenada si queremos dar pasos firmes en nuestro desarrollo personal.

Este es un punto importante para ayudar a acelerar y favorecer la adopción de hábitos más saludables que nos llevarán a experimentar un profundo bienestar en el camino a la realización de nuestras metas.

Existen estudios científicos en donde se analiza el cerebro en estado meditativo y se han comprobado sus diversos y enormes beneficios, que pueden notarse desde unas cuantas semanas de haber comenzado a practicarlo diariamente.

Sobreponerse a la apatía y las excusas. ¿Cómo? Simplemente haciendo, no hay más. El sueño, el dolor, el cansancio, una vez más enfrentamos la batalla entre lo que nos da satisfacción inmediata y lo que nos dará satisfacción duradera. Podemos ayudarnos de alguna clase de señal, por ejemplo una respiración profunda que nos de la pauta para comenzar a hacer lo que ya nos propusimos muy a nuestro pesar.

Motivación. Ayúdate de todo cuanto te inspire y aliméntate de ello constantemente, acabarás asociando esas señales con la actividad que tienes que realizar.

Puedes utilizar imágenes en el celular o la computadora como papel tapiz; puedes hacer una recolección de frases, ponerlas a la vista para leerlas diariamente; puedes escuchar música que te haga vibrar; puedes utilizar calendarios en donde coloques una marca por cada vez que le dediques un tiempo a tu objetivo y sentirás una gran satisfacción al ver cómo se va llenando, o al contrario, te ayudará a darte cuenta si has pasado varios días sin trabajar por lo que quieres (para ello colócalo en un lugar donde sea visible para ti).

Esto incluye dos conceptos que en Psicología se llaman: Motivación Extrínseca y Motivación Intrínseca. Vamos a ir de la primera a la segunda, pues para generar un hábito es más fácil comenzar con la primera. Esto se refiere a que al principio haré las cosas por poner una marca más en el calendario, o por decirle a mi familia y amigos que estoy acudiendo a clases de baile, o porque esta semana bajé casi un kilo, etc. Poco a poco, conforme voy avanzando, conforme me voy dando cuenta de que puedo enfrentar los retos, la motivación se mueve del exterior al interior y acabaré por disfrutar la actividad en sí misma.

Conclusión.

El camino a tus metas no será fácil, requerirá tu entrega, esfuerzo y compromiso, tienes que estar consciente de esto para no abandonar ante los primeros obstáculos. Ejercita tu determinación poniendo en práctica lo que te recomiendo, pero no sigas diciendo que nada te funciona si no has trabajado realmente en ello.

No muchas personas cumplen lo que se proponen, aún cuando todos tenemos el potencial de lograrlo. Y ahora, ¿Cómo piensas aprovechar este nuevo mes que comienza?

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