No escribiré con el fin de venderles alguna de las ideas optimistas de moda. No vengo a decirles que si son positivos todo estará bien, que si piden el Universo se encargará de cumplirles sus deseos como si se tratara de una lámpara mágica. Pero tampoco voy a decir que el mundo está colapsando, que todo va de mal en peor, que el Apocalipsis está a la vuelta de la esquina.

Efectivamente, las cosas ocurren, buenas, malas y regulares. La humanidad avanza y retrocede, se estanca y se vuelve a mover. Hay personas muriendo de hambre o en guerras absurdas. Pero también hay personas tratando de hacer este un mundo mejor. Hay mucha gente que actúa en automático, sin tomar conciencia de su propia vida; y también hay personas entregadas a su trabajo personal.

No solo ocurre de esta manera a nivel social, en la vida personal de cada quien se repite este patrón. Nos ocurren eventos afortunados y desafortunados, alojamos sentimientos agradables y desagradables, a veces todo marcha sobre ruedas, y a veces nos caemos en un agujero profundo.

Mi propuesta es: Aprovecha todo. Por un lado, una serie de eventos afortunados sin duda te harán sentir de maravilla, pero no pierdas el suelo, agradece que todo vaya tan bien, acepta y continúa.

Por el otro lado, cuando ocurran sucesos que consideres desagradables o terribles, es justo el momento en que necesitas una enorme dosis de aceptación. Aceptación y la visión de que no hay mejor momento para poner a prueba tu fortaleza y tus capacidades, porque aún si te cuesta mucho trabajo sortear la situación, saldrás mejor que como entraste a ella.

Estamos acostumbrados a buscar el placer y evitar el dolor compulsivamente, y es justo esto lo que causa mucho sufrimiento. No significa tampoco que voy a buscar el dolor y evitar el placer; esto se trata más bien de manejar concientemente los eventos de la vida. Con una conciencia firme y relajada, no de desesperación y abandono.

[callout]Se trata de manejar concientemente los eventos de la vida.[/callout]

Un buen ejemplo para ilustrar esto es el Aikido: Arte Marcial que aprovecha con suavidad la fuerza del ataque contrario para contrarrestarlo en vez de hacerlo utilizando más fuerza. Dicen los autores de «Zen Básico» Manfred y Perle: «Cada vez que la vida nos golpea y nos hace perder el equilibrio, la mente tiene dos alternativas: puede resistirse, o como un especialista de Aikido, puede oscilar con el puñetazo».

En este caso la persistencia es un elemento clave cuando todo parece estar saliendo mal. Es la capacidad de seguir adelante a pesar de los obstáculos. Es la virtud de poder escuchar la voz de la desesperación y apartarla del camino con firmeza.

[callout]La persistencia es la capacidad de seguir adelante a pesar de los obstáculos. Es la virtud de poder escuchar la voz de la desesperación y apartarla del camino con firmeza.[/callout]

Cambiar nuestra manera de afrontar los golpes de la vida no es fácil. En teoría suena muy bien ser fuertes y tener un grado de aceptación casi heróico, pero esto, como cualquier otra habilidad es gradual.

Es mil veces más cómodo decir que por culpa de tal o cual no puedo hacer esto o lo otro, que me pasan cosas malas y por eso no puedo progresar, etc. Podemos hacer un esfuerzo por engañarnos cuando nos negamos a ver lo que está sucediendo, pero definitivamente no podemos seguir haciéndolo cuando tu propia conciencia está «observando».

Así que la próxima vez que te enfrentes a un «mal día», detente un momento, concéntrate en tu respiración unos segundos y recuerda que eres tú quien decide lo que vas a hacer a continuación, incluso si es abandonarte al enfado, la tristeza o la frustración, sigue siendo tu decisión. No importa si al principio sientes que no puedes actuar de otra manera, poco a poco, al traer al plano consciente tu manera de reaccionar, tu conducta va a modificarse naturalmente y esto te permitirá ver el mundo con otros ojos.

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