Muchas veces nos encontramos envueltos en situaciones en las que desearíamos no estar, pero ¿qué tanto nos detenemos a pensar en la enorme cantidad de fortaleza que puede representar para nosotros aprender a sobrevivir la adversidad?

Hay un elevado porcentaje de eventos que suceden como consecuencia de nuestras decisiones; pero en lo que voy a centrarme en este momento es en todos aquellos eventos que están muy por encima de nuestras acciones, muchos de ellos inevitables (tal como la muerte de los seres queridos o consecuencias directas de las decisiones de otros).

Si nuestro deseo es salir victoriosos, es necesario saber navegar audazmente a través de cada situación y ello implica nuevamente un trabajo personal constante. Podemos entonces actuar a distintos niveles.

El primero de estos niveles es el preventivo. Esto se logra trabajando en los pensamientos y actitudes que generalmente nos estorban en nuestro desarrollo personal, únicamente hace falta detenerse a reflexionar un poco y una gran dosis de valor al confrontarnos con nosotros mismos. Una vez ubicadas las actitudes problemáticas hay que evaluarlas para hacer conscientemente un cambio. Así, en la medida en que vamos sustituyendo las viejas conductas y paradigmas por otros más convenientes y flexibles estaremos preparados para hacer frente de la manera más asertiva a las situaciones que se crucen en nuestro camino.

[callout]Si realizamos un trabajo personal las tormentas que se interpongan en nuestro camino no se harán menos violentas, pero sí seremos más hábiles para hacerles frente y sobrevivir a ellas.[/callout]

Mucho ojo con esto, no es que una situación resulte menos dolorosa o complicada si tomamos estas medidas, pero sí que nos hará más claro el trayecto y las opciones que tenemos para transitarlo. Esta etapa se refiere a lo importante que es aprender a navegar antes de adentrarse al mar: de esta manera, si realizamos un trabajo personal las tormentas que se interpongan en nuestro camino no se harán menos violentas, pero sí seremos más hábiles para hacerles frente y sobrevivir a ellas.

El siguiente nivel se refiere al momento exacto en que atravesamos la adversidad. Este momento preciso nos requiere enteros; no aturdidos, no abrumados, no paralizados; nos requiere despiertos, alertas, serenos (en la medida de lo posible). En este momento estamos dedicados a resolver lo que haya que resolver. Hay eventos que reclaman acciones, otros solamente requieren nuestra resistencia y entereza, por ello es necesario hacer un esfuerzo consciente por actuar de la mejor manera posible. Este es el lugar donde atravesamos la tormenta: hacemos frente con todos nuestros recursos al desastre.

[callout]Las personas dan por hecho que las emociones sanan por sí solas con el tiempo.[/callout]

El último nivel se refiere al “después de la tormenta”. Este es el momento en donde hacemos el recuento de los daños, de las consecuencias que dejó tras de si el infortunio que nos golpeó. Nuestra atención se debe centrar en reparar los daños a todos los niveles. El más delicado es el emocional, pues no es tan visible. Así, el evento genera una serie de etapas conocidas como “El Duelo” abordadas anteriormente por la gran psiquiatra Elizabeth Kübler Ross. Dicho proceso no está limitado a transcurrir sólo tras una muerte, sino ante la perdida de cualquier otra cosa o situación, es decir, ante los cambios en general. Es importante hacer un trabajo a consciencia también en este nivel, pues la mayoría de las personas dan por hecho que las emociones sanan por sí solas con el tiempo.

Hasta ahora suena un tanto catastrófico, pero aplica para una amplia variedad de situaciones: desde aquellas que son realmente graves y delicadas, hasta aquellas situaciones no tan complejas, pero que si no estamos preparados pueden representar un gran evento (sí, justo a eso que llaman “ahogarse en un vaso de agua”). Lo principal es entonces hacer un trabajo personal para que estemos a la altura de las circunstancias y transitemos la vida con paso firme.

 ¿Y tú, qué tormentas has atravesado? ¿Has salido fortalecido de ellas? ¿Qué tanto estas preparado para la siguiente prueba?

Deja un comentario